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Gran volumen de agua procedente de Bolivia comienza a llenar el cauce del Pilcomayo  

 El directivo de la ARP, Dr. Manuel Cardozo, dijo que aún hay mucho trabajo por hacer, como la inspección permanente del cauce y el despeje de sedimentos.

MARIANO ROQUE ALONSO, (ARP)-- El trabajo realizado oportunamente por técnicos paraguayos para poner en condiciones la embocadura del río Pilcomayo muestra la magnitud de su importancia este fin de semana, con el acceso de agua en gran proporción a territorio paraguayo.

Se trata de agua de lluvia arrastrada desde Bolivia, que acaba de superar una época de sequía histórica debido a la ausencia de precipitaciones en gran parte de su territorio, incluso en la zona donde nace el Pilcomayo.

Esta situación hizo que, en un primer momento, se generara preocupación entre productores y poblaciones autóctonas de la amplia región, que convive con el río por el temor latente de que se repitiera en algún momento el desastre ambiental del año pasado, que dejó una secuela de perjuicios y daños cuantiosos a la rica y abundante biodiversidad.

“La falta de agua en el cauce semi seco ubicado en territorio paraguayo se veía venir, pero alentábamos la esperanza de que en algún momento cayeran las lluvias cíclicas en la zona alta de Villamontes, lo cual felizmente ocurrió”, expresó el Dr. Eusebio Manuel Cardozo, representante de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) ante la Comisión del Pilcomayo, dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

Añadió que, tal como estaba previsto, este viernes comenzó a llegar en gran volumen el agua proveniente del Norte, que entró con fuerza a Paraguay por la zona de la Embocadura.

El hecho también constituyó una prueba exitosa del trabajo realizado en su totalidad por operarios paraguayos de la empresa contratista Tocsa-Vialsur para proceder a la limpieza del canal colmatado por sedimentos y disponer el cauce en tiempo y forma para la entrada de agua de cualquier volumen a territorio paraguayo.

“Ahora sí podemos respirar tranquilos”, señaló el Dr. Cardozo, tras explicar que finalmente llegaron las lluvias a Bolivia para alimentar el Pilcomayo.

Aclaró, no obstante, que la Comisión no se dormirá sobre los laureles, en el sentido de que “aun hay mucho trabajo por hacer”.

Sobre este punto, el directivo rural sostuvo que operarios paraguayos deberán realizar recorridos periódicos de inspección en zonas sensibles de la baja cuenca del río donde se forman con facilidad bancos de arena, que al mismo tiempo de significar barreras naturales para el escurrimiento del agua constituyen fuentes de formación de sedimentos.