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Propietario de Pindó afirma que gastan más en seguridad que en inversión productiva

La propiedad enfrenta los rigores de la depredación, destrucción periódica de bienes y amenaza permanente.

MARIANO ROQUE ALONSO, (ARP)-- Lejos de ser aplicada la teoría económica que habla de la inversión como materia de negocio y fuente de ingresos, los dueños de la Ganadera Pindó tienen “prohibido” desplazarse libremente en su propio establecimiento, y en estas condiciones se ven obligados a invertir más en protección que en productividad, con lo cual la hacienda se torna insostenible en materia de beneficios.

“Perdemos más tiempo y recursos cuidando nuestra hacienda que para trabajar”, afirmó Rainer Bendlin, propietario del establecimiento ubicado en la jurisdicción de Curuguaty, unos 270 kilómetros al Este de Asunción.

El dominio privado enfrenta los rigores de la depredación, destrucción periódica de bienes y amenaza permanente de parte de invasores, que se mantienen firmes en el lugar desde hace cinco años con la ayuda de políticos y “compañeros y compañeras” que operan a través de soportes ideológicos.

“La inversión en seguridad y protección es superior a la producción en estos momentos, o sea, gastamos más en seguridad que en inversión productiva”, recalcó el señor Bendlin.

Sostuvo que la empresa Pindó en estos momentos no es rentable.

“Estamos en pérdida porque no podemos producir por la amenaza permanente contra nuestros bienes y recursos, e incluso nuestra propia vida. Ahora, por ejemplo, no podemos iniciar la siembra para la zafra, a pesar de que queríamos recuperar el tiempo perdido mediante el buen clima y los altos reportes de rindes, pero en estas condiciones nuestro rinde es cero”, agregó.

Con respecto al desarrollo del litigio, informó que en el contexto de un congreso apoyado por la OLT (Organización de Lucha por la Tierra), los campesinos presentaron carpetas con pedidos de expropiación, primeramente en Diputados y después en Senadores, donde en un principio pedían 1.000 hectáreas para asentamiento humano, luego reclamaron 2.000 hectáreas en el mismo lugar, y ahora exigen toda la propiedad privada, unas 4.499 hectáreas.

“En estos pedidos, ellos solicitan que se nos expropie también un bosque nativo que estamos preservando desde hace más de 50 años. Según la información que tenemos, un bosque de esa característica no es expropiable, y mucho menos para que la tierra sea convertida en colonia”, añadió el propietario.

“La verdadera intención de los invasores es desmantelar el área verde supuestamente para convertirla en colonia, pero vemos que los objetivos que persigue esta gente son totalmente otros, incluyendo la depredación, el abigeato y la destrucción de todos los recursos y bienes de la Ganadera Pindó, puntualizó el señor Bendlin.

Precisó que han presentado en tiempo y forma, ante las instancias correspondientes, carpetas con pruebas y evidencias de múltiples delitos en el interior de la finca invadida, “pero hasta el momento no hemos obtenido ninguna respuesta”.

La Secretaría del Ambiente (SEAM) y el Instituto Forestal Nacional (Infona) conocen perfectamente los problemas de deforestación irracional que existen en el lugar, pero tardan en intervenir”, acotó.

“Creemos que el bosque que estamos preservando es un bien de todos, es patrimonio de la humanidad que está por encima de los intereses económicos que rodean la comercialización de la madera, y de la que se están aprovechando estos campesinos”, dijo también el señor Bendlin.

Comentó que parte de los millones recaudados de forma ilegítima por los invasores ha sido usada para instalar aserraderos clandestinos, y últimamente ya no sacan la madera en rollos sino en tablas, para burlar los controles forestales y continuar indefinidamente con su acción destructora.

En la toma áerea se pueden apreciar las maderas listas para ser comercializadas ilegalmente.